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El ejército clandestino pudo desarrollarse y ser tan activo, porque estaba ligado con el Estado Clandestino Polaco y la resistencia civil. El Estado Clandestino fue un fenómeno único: en ningún país de la Europa ocupada existió una estructura tan extensa y diversificada. Junto al AK, el componente principal del Estado Clandestino fue la Delegación del Gobierno para el País, que formaba una red clandestina de administración a todos los niveles, coordinaba -a través de la Jefatura de la Lucha Civil -la actividad del así llamado pequeño sabotaje, emprendía acciones de propaganda, teniendo por objetivo mantener el espíritu de resistencia hacia los alemanes (por ejemplo se suplían informaciones cotidianas a la radio polaca "Swit" - Amanecer que transmitía desde Inglaterra pero que aparentaba hacerlo desde Polonia), organizaba la enseñanza clandestina (incluida la universitaria), realizaba acciones de ayuda a las familias de las víctimas del ocupante y, además una acción de ayuda a los judíos (llamada "Zegota"), tenía sus organizaciones en las cárceles mediante funcionarios del correo organizado, bloqueaba la llegada de las denuncias a las autoridades alemanas, preparaba proyectos de reformas para la post-guerra y planes de acondicionamiento de los terrenos que serían conquistados en Alemania (Oficina de las Tierras Nuevas). Había tribunales clandestinos (civiles y del AK) que enjuiciaban a los traidores e imponían penas de infamia a los colaboradores. Otro elemento del Estado Clandestino era -desde 1940- la representación de los partidos políticos que finalmente tomó la forma del Consejo de la Unidad Nacional y era un substituto del parlamento. El Consejo de la Unidad Nacional editaba manifiestos y declaraciones sobre su programa (p.e. acerca de los objetivos de la guerra y la futura forma del régimen del estado). Conjuntamente con el Estado Clandestino actuaban cientos de organizaciones sociales, políticas o culturales, se publicaron más de 2 mil folletos y libros, más de 1800 periódicos de diferente índole. Dentro de la resistencia, pero fuera del Estado Clandestino, quedaron solamente dos organizaciones extremistas: a la derecha las Fuerzas Armadas Nacionales y a la izquierda los comunistas. Estas dos organizaciones intentaron crear sus propios sucecores para las futuras estructuras estatales.
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