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Antes del inicio de la guerra, el ejército polaco movilizó casi un millón de soldados, 2800 cañones, 500 tanques y 400 aviones. El 1 de septiembre las tropas alemanas que participaban en la guerra contra Polonia, contaban con más de un millón y medio de soldados, 9000 cañones, 2500 tanques y casi 2000 aviones. El Ejército Rojo inició la agresión teniendo, en el primer escalón más de 620 mil soldados, 4700 tanques y 3200 aviones. A pesar de la ventaja aplastante del enemigo y de la necesidad de organizar la defensa contra los ataques provenientes de todas partes, las tropas polacas no se rindieron durante 35 días. Hasta el 28 de septiembre se defendió Varsovia y más de un mes la guarnición polaca en la península de Hel. La última batalla con las tropas alemanas tuvo lugar el 5 de octubre.
En las luchas contra Alemania, las bajas polacas (muertos y desaparecidos) alcanzaron cerca de 70 mil soldados. En cautiverio cayeron 420 mil soldados. Las pérdidas en las luchas con el Ejército Rojo alcanzaron de 6 a 7 mil muertos y desaparecidos, a la cautividad fueron llevados alrededor de 250 mil, de los cuales casi todos los oficiales, por decisión de Stalin fueron asesinados en la primavera de 1940 en Katin, Jarkov y Tver. A pesar de que el ejército polaco -ante la inactividad de los aliados- no tenía esperanzas de éxito, ocasionó al enemigo pérdidas dolorosas: murieron o desaparecieron 14 mil soldados alemanes; fueron destruidos o gravemente dañados 674 tanques, 319 carros blindados, fueron derribados alrededor de 230 aviones. El Ejército Rojo perdió (entre muertos y desaparecidos) cerca de 2500 soldados, 150 carros de combate y 20 aviones. Polonia, durante varias semanas, prenó importantes fuerzas alemanas, lo cual no fue aprovechado por los aliados; además la necesidad de los alemanes de suplir los equipos destruidos en Polonia dio a Gran Bretaña y a Francia más tiempo para prepararse a rechazar la agresión.
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